lunes, 4 de mayo de 2015

Crítica de Juego de Tronos (Tercer Capítulo, Quinta Temporada)


Primero de todo, mis disculpas por publicar la crítica con una semana de retraso: como ya sabrán la mayor parte de mis lectores, tengo un bebé de casi once meses en mi casa, lo cual limita en ocasiones mi tiempo libre para escribir. Si le sumamos a eso el viajecito que mi marido y yo hemos hecho este puente (que ya tocaba), el resultado es que no he tenido tiempo material para ponerme a escribir esta crítica hasta ahora. Lo bueno, al menos, es que esta semana tendréis dos críticas en lugar de una ;-)
En este capítulo la serie sigue alejándose cada vez más de los libros en lo que se refiere a las tramas de Sansa y Brienne. Las de Arya y Jon, de momento, siguen en la línea de las novelas. En  Desembarco del Rey las cosas siguen más o menos como en la versión original, aunque con algunos cambios significativos (fruto sobre todo de la decisión de subirle la edad original a algunos de los personajes), del mismo modo que en el viaje de Tyrion.
¿Y qué me van pareciendo los cambios, o el seguimiento de las líneas originales? Pues como cada personaje es un mundo, para hablar de ello tendremos que acudir a los SPOILERS:


Lo que me ha gustado:

-¡El Muro! Mi parte favorita del capítulo, sin duda. La conversación con Stannis acerca de la posibilidad convertirse en Jon Stark y la decisión final de éste de seguir siendo el Lord Comandante son muy similares a las del libro, y muy correctas. Magistral la ejecución de Janos Slynt, que como buen idiota que es acaba cavándose su propia tumba, primero con su chulería arrogante y prepotente y luego con la manifestación expresa de su cobardía. Genial la actuación de Jon Nieve de principio a fin: honrar a ser Allister demostrándole que valora sus cualidades por encima de las rencillas personales, consiguiendo de ese modo que abandone a su suerte a Janos Slynt, que ahora ya no le es de utilidad alguna. A continuación, quitándose de en medio a Slynt, y cuando éste se rebela y lo desafía en un alarde de extrema estupidez, ejecutándolo sin miramientos. Me encantaron todas las implicaciones que se dieron en aquella escena tan sólo mediante insinuaciones y breves miradas: la necesidad de Jon de mostrar su autoridad para ganarse el respeto de los Hermanos Negros y de Stannis, su determinación de comportarse como un Stark y ejecutar él mismo la sentencia de muerte, su compasión y su momento de vacilación cuando Janos ruega piedad y jura acatar sus órdenes, y la mirada de gélida resolución que aparece en sus ojos cuando Slynt, cagándola del todo, confiesa ser un cobarde. Chapeau.

-Debo reconocer que me he reído bastante al ver a Margaery en su papel de nuera cabrona. ¿Alguien puede imaginar una forma más sutil, cortés y elegante de llamarle borracha a la suegra? Sorprendentemente, consigue dejar a Cersei sin palabras y mascando clavos de rabia, algo que a estas alturas todos los espectadores agradecemos. También es genial como consigue manipular a Tommen para que empiece a pensar en librarse del yugo materno y enviar a su madre de vuelta a Roca Casterly. La escena de sexo post matrimonial es muy recatada en cuanto a desnudos, lo cual parece sugerir que Natalie Dormer se ha unido al club de Emilia Clarke y quiere dejar de mostrar sus encantos íntimos en la pantalla. Existe en la serie un punto muy interesante, y es que a diferencia de los libros aquí contamos con el punto de vista de Margaery Tyrell, a la cual sólo podemos ver en las novelas tal y como la ven los narradores. La Margaery de las novelas me parecía más dulce y bondadosa que la de la serie, y su faceta manipuladora era más una distorsión de los ojos paranoicos de Cersei que una realidad; su bondad parecía auténtica y su afecto por Tommen también. En la serie, sin embargo, la muestran claramente como una mujer que maneja a su inocente esposo como quiere y tiene la decidida intención de quitarse de en medio a Cersei. Personalmente, me gustaba más la Margaery de las novelas.

-Otra cosa que me ha gustado ha sido ver en acción por fin al Septón Francisco... quiero decir, al Gorrión Supremo. ¿Será casualidad que hayan escogido al actor tan parecido al actual Papa? No lo sé, pero si lo han hecho a propósito, es un guiño interesante y divertido. También me ha encantado la forma en que Lancel y sus muchachos castigan y humillan al Septón Putero, que francamente tenía unos gustos pervertido-blasfemos para echarle de comer aparte, hasta el punto de convertirse incluso en blanco del cachondeo general del Consejo Real cuando aparece para protestar. Hay que reconocerle a Cersei su astucia al ponerse de parte de él en lugar de enfrentársele de un modo más o menos disimulado. Aunque intuyo que se llevará una enorme sorpresa cuando vea que las argucias con este hombre no sirven de nada, porque realmente cree en lo que predica y no está dispuesto a jugar al Juego de Tronos... Menos mal que Gregorstein, que nos da un esperado pero no por ello menos impactante susto a finales del capítulo, intentará echarle una mano cuando las cosas se tuerzan.

-Me han llamado mucho la atención las escenas de Tyrion. Al parece, Daenerys no sólo se han convertido en alguien tremendamente popular (a pesar de no aparecer en este episodio), sino que algunos sacerdotes rojos, como la sacerdotisa oriental de este capítulo, han interpretado correctamente las señales que Melissandre malinterpretó y reconocen a Daenerys con la Princesa que Fue Prometida. Nos quedamos con la duda de por qué mira tan fijamente a Tyrion cuando este hace un comentario acerca de la situación. A propósito, qué pena de da el pobre Gnomo: ni fornicar puede ya el pobre, porque las prostitutas le recuerdan demasiado a Shae para sentirse a gusto con ellas. Y para postre, y como gran sorpresa, va Jorahfantas y lo secuestra. Lo que le faltaba... desterrado, proscrito, amargado, alcohólico, impotente y ahora prisionero. ¿Todas tendrá que pillarlas este hombre?


Lo que no me acaba de convencer:

-La trama de Arya tiene algunos cambios respecto al libro que no me convencen, y todos ellos se centran de momento en la ambientación que se le da a la Casa del Blanco y el Negro. En la novela, Arya encuentra allí lo más parecido a un hogar agradable que ha tenido desde que salió de Invernalia: el Hombre Bondadoso (que en la serie deberíamos llamar el Hombre Malhumorado, que se parece a Jaqen H'gar pero cada vez parece más evidente que NO es Jaquen H'gar) es amable con ella, el templo es un lugar acogedor donde Arya come bien y duerme cómoda, y la Niña Silenciosa se convierte en una compañera interesante y una buena mentora. En cambio, lo que tenemos en la serie es un templo oscuro que parece sacado de las mazmorras de la Fortaleza Roja, un sacerdote más frío que el culo de un pingüino y una joven borde y desagradable que trata a la pobre Arya con manifiesto desprecio. Lo que salva esta parte de la historia es el momento especia, tan querido por los lectores de Festín de Cuervos, en que Arya se niega a deshacerse de Aguja, que tanto le recuerda a su amada Invernalia, su niñez feliz y sus seres queridos, como Mikken el herrero y Jon Nieve. En lugar de arrojarla al agua como todo lo demás, la esconde bajo unas piedras. ¿Volverá a recuperarla alguna vez? Quién sabe...

-No sé qué pretenden hacer con Brienne. Me desconcierta. También me fastidia que hayan convertido su historia con Renly en una especie de culebrón. Y no creo que la historia de los pretendientes burlones funcione tan bien cambiando el escenario por el castillo del Señor de Tarth, que al fin y al cabo es el anfitrión y padre de la chica, por muy fea que la pobre pueda ser.


Lo que NO me ha gustado:

 -Sansa. Jamás creí que llegaran tan lejos, pero lo hicieron. Petyr va a darle el papel de la falsa Jeyne. Con dos cojones. Despidámonos con un sentido adiós del Petyr Baelish original, el de los libros, que ni bajo amenaza de muerte habría entregado a Sansa Stark a alguien como Roose Bolton o su hijo Ramsay. Tan pasmosa como increíble la forma en que se quitan la cuestión de Tyrion de un plumazo: "El matrimonio no es válido, no se consumó", Vale, digo yo que eso lo tendrá que certificar el Septón Supremo que fue quien ofició el primer matrimonio, ¿no? Porque por esa regla de tres todas las mujeres de Poniente podrían anular su matrimonio y volverse a casar afirmando lo mismo. Al fin y al cabo, una vez se haya acostado con Ramsay, Sansa no podrá demostrar cuándo perdió la virginidad. Por cierto, ¿alguien más se pregunta por qué demonios Petyr hace que Sansa se tiña el pelo si no va a hacerla pasar por Alayne? Y, ¿cómo espera Petyr que Sansa se vengue de los Bolton? Lo único que me ha gustado de este capítulo es la mirada asesina que Sansa le lanza a Roose antes de tragarse la rabia y saludar como la dama impostora en la que se supone que se está convirtiendo.

1 comentario:

Laura de Noves dijo...

Yo no es por ponerme en plan criticón o pureta de la saga literaria, pero a mí de momento no me esta gustando demasiado la nueva temporada de JdT. No sé... la veo muy rara y no acabo de asimilar los cambios; quizá es porque inconscientemente estoy comparando los libros con la serie, y no debería hacerse.

Grande fue mi asombro cuando vi a Meñique entregando a Sansa como si nada a los Bolton. ¿Cómo va a ayudarla a ejecutar su venganza? Él no va a quedarse en Invernalia para asesorarla, y Sansa va a casarse con un psicópata que tiene una amante todavía más psicópata. Hmmm... No sé...

En cambio, me he quedado encantada con las escenas del Muro y de Braavos. Me conmovió la mirada de Arya cuando está a punto de arrojar la espada al agua y al final decide no hacerlo. La música también ayuda mucho a la hora de acrecentar esa emoción (a mí hasta se me escapó una lagrimilla y todo).

En cuanto al Gorrión Supremo... para mí que este hombre se guarda más de una sorpresa. Me da que se va a convertir en un líder de fanáticos de la leche y no va a haber quien lo pare. Al verle tan humilde, hace que Cersei se confíe y le conceda todo el poder para liderar la Fe Militante, y después tendremos la traca final que todos esperamos (o al menos yo lo espero).

¡Veamos qué nos depara el resto de la serie!